La rodilla
     
Aunque la rodilla puede parecer una articulación sencilla, es en realidad una de las articulaciones más complicadas del cuerpo, y es la articulación más propensa a resultar lesionada en alguna etapa de su vida. La articulación de la rodilla está compuesta de huesos (que soportan la rodilla y proporcionan la estructura rígida), músculos (que son los que mueven la articulación), ligamentos (que sujetan todo el conjunto y lo estabilizan) y cartílago (que protege la articulación y permite que los huesos se deslicen libremente uno sobre otro). La articulación de la rodilla está compuesta por cuatro huesos. El fémur, que es el hueso grande   Diagrama de la Rodilla
en su muslo, va sujeto por ligamentos y una cápsula a la tibia (el hueso de la espinilla). Justamente debajo y junto a la tibia está el peroné, que queda paralelo a la tibia. La rótula o patela se desplaza por la parte frontal de la articulación cuando la rodilla se dobla. Cuando la rodillla se mueve, no solamente se dobla (flexión) y endereza (extensión), sino que también gira sobre el lado interno (medial) de la articulación, haciendo un movimiento muy complejo al doblarse. Pueden presentarse problemas cuando algunos de estos componentes de la rodilla son dañados por lesión o enfermedad.
     
Cirugía de rodilla    
     
La cirugía de rodilla no es una técnica nueva; existe evidencia de que los antiguos egiptos hacían operaciones de rodilla, aunque probablemente por lesiones traumáticas, no por enfermedades de la rodilla. La cirugía de rodilla se inició realmente a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, y los reemplazos totales de rodilla se iniciaron poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial. El reemplazo total de rodilla es una intervención quirúrgica en la que las partes de la rodilla que han sido lesionadas o dañadas por enfermedad (como por ejemplo la osteoartritis) son reemplazadas con prótesis artificiales.